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Otras voces que dan su opinión sobre Europa desde diferentes perspectivas

La reina del clima

Esta semana, la colaboradora del blog es una persona muy especial, nada menos que Connie Hedegaard. Quizás este nombre no les diga mucho, pero esta mujer es la que ha coordinado todos los preparativos para la cumbre del clima de Copenhague y estos días preside el encuentro. Hasta ahora, ha sido la ministra de Medio Ambiente de su país y, desde el próximo año, ocupará  la nueva cartera de Cambio Climático que ha creado Barroso en la Comisión Europea. Su equipo me mandó esta carta que, para ser honestos, seguramente habrá aparecido en algún medio más. Pero bueno, al menos ponemos europressos a la altura del Financial Times o Newsweek. Que aproveche!

EL TIEMPO SE HA ACABADO

Existen momentos en la Historia en los que el mundo puede elegir diferentes caminos. La conferencia climática en Copenhague es uno de estos momentos decisivos. Podemos elegir entre seguir la senda de una prosperidad “verde” y un futuro más sostenible. O podemos optar por el camino de la inacción frente al cambio climático, dejando una enorme factura para nuestros hijos y nietos. No debería ser una elección difícil.

El objetivo del Gobierno danés es claro: trabajamos para un acuerdo global ambicioso, que reduzca las emisiones de gases de efecto invernadero, y otorgue financiación y tecnología para la adaptación. Igualmente, Copenhague debería incluir un límite para lograr un acuerdo vinculante.

La clave es el tiempo. Por cada día que pasa el precio sube y las potenciales consecuencias catastróficas del calentamiento global se incrementan. De acuerdo con la Agencia Internacional de la Energía, cada año sin actuar nos costará 500.000 millones de dólares. Debemos presionar para aprovechar el momento político a favor y hacer que los líderes del mundo actúen según sus responsabilidades, y lo hagan con rapidez.

La fecha límite de Copenhague ha funcionado y los líderes han sentido la presión de sus ciudadanos, las empresas y el resto de la sociedad. Uno a uno, los gobiernos de todo el mundo están entregando sus propuestas, entre ellas las de EEUU, China, Brasil, Corea del Sur y Rusia.

Es nuevo y muy motivador que China haya dado un paso adelante en la comunidad internacional. Debemos analizarlo con más cuidado para ver en qué se traduce el anuncio chino.

Dinamarca no estableció la fecha límite de Diciembre de 2009. Fue el Plan de Acción de Bali de 2007 con el que el mundo decidió que el Cop15 de Copenhague fuera un punto de inflexión para poner al planeta en un camino más sostenible. Un total de 192 países firmaron este mandato y ahora no debemos dejar que este compromiso se escurra de nuestras manos. Ahora es el momento de actuar. Los líderes del planeta han prometido a sus ciudadanos una solución. Es el momento de estar a la altura de esta responsabilidad y generar una acuerdo climático global, ambicioso y creible.

El contenido del acuerdo se alimenta básicamente de cuatro desafíos que requieren sus soluciones. Debería incluir objetivos de reducción de gases de efecto invernadero a medio y largo plazo para los países desarrollados. Además, tendría que poner a los países en desarrollo en un camino más limpio y verde hacia la prosperidad. Necesita concretar una asistencia para los países vulnerables, aquellos que serán golpeados primero, y lo serán duramente, por el calentamiento global.  Por último, el acuerdo debe concretar la manera de cómo compartir la tecnología y el conocimiento.

Estos son los cuatro interrogantes de Copenhague. Y debemos solucionarlos. No tenemos alternativa. Debemos ocuparnos del cambio climático y debemos hacerlo ahora. Esta cumbre es el límite. El tiempo se ha acabado. Hagamos nuestro trabajo.

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Campaña navideña

David Vecino, o Herr Vecino, es un abogado de carrera, pero con un destino diferente por delante. Buen amigo, está interesado por los temas europeos, por lo tanto bien informado y,  por lo tanto, siempre dispuesto a lanzar los dardos de la crítica, que suelta con especial acierto en este ambiente prenavideño que se respira en la Comisión Europea.

Campaña Navideña, por Herr Vecino.

¡Qué bonita es la Navidad! ¡Qué entrañable se vuelve el vagabundo sentado al pie de nuestro portal! Ya no forma partesimplemente del  mobiliario urbano…¿¿Y qué me dicen de las rebajas??

Parece, por momentos, que la actual Unión Europea no es sino un enorme centro comercial, con sus respectivas plantas alineadas de abajo arriba, cada una con su especialidad: planta primera: Consejo; planta segunda: Parlamento; planta tercera: Comisión. Y es en esta planta donde los nervios aprietan. Y así están prque se encuentran de inventario y, por un error de cálculo, este año ha coincidido con las compras navideñas y con unas rebajas prenavideñas.

¿No es entrañable la estampa? 9:55 de la mañana, las puertas están cerradas, pero ya se masca la tensión. ¡¡10:00!! Las puertas del centro comercial se abren de par en par. ¡Comienza la competición! Es una verdadera carrera de cuádrigas, incluso me atrevo a adivinar entre la multitud a Charlton Heston, luchando codo con codo con Mesala por una buena posicion en la parilla de salida. Ahí van los valientes jinetes de cada país con sus carteras rebosantes. Ni siquiera frenan frente al panel indicador de las secciones, ya saben que es en la tercera planta donde se encuentran las mejores gangas. Y así llegan a un enorme cartel que les recibe: Bienvenidos a la Comisión. Por un instante les flaquean las fuerzas, pero no hay momento para la debilidad, un buen cambio de ritmo y podran adelantar unas valiosas posiciones; alea y acta est. Cuanto más compren mejor, cuanto más prestigioso sea el artículo mayor será el trofeo. Da igual que sea de la colección “Competencia” que de la de “Mercado Interior”. Es indiferente si lo necesitamos o no, si seremos capaces “de combinarlo” con el resto de nuestra ropa, si realmente es nuestro estilo. Ya nos lo probaremos en nuestras casas una vez en nuestro poder.

Y cuando parece que la carrera toca a su fin, se vislumbra al fondo de la habitación una pequeña figura sentada en un enorme trono. ¡PAPA NOEL! Viste extrañamente una camiseta de la selección protuguesa y tiene en su regazo una botella de fino vino de Oporto. Es cierto, pero es Papa Noel. Y a su alrededor, como si fuera un árbol de Navidad, todo un arsenal de carteritas delicadamente envueltas en gruesos lazos rojos, y un cartel encima de su cabeza que reza: PROMOCIÓN ESPECIAL. Es el momento más esperado, todos quieren sus carteritas, tan bien envueltas en su papel de regalo.

La jornada toca su fin, se acerca el cierre, poco a poco los aurigas van saliendo ordenadamente del coso, no sin mirar amenazadamente a sus adversarios, dejando claro cuáles son sus trofeos. La puerta se cierra a sus espaldas. Cada uno vuelve a su casa agotado, con la esperanza de encontrar a su llegada un suculento manjar y un baño caliente.

Y resignado queda sólo a las puertas un hombre de cara robusta, surcado por arrugas, vistiendo un uniforme de Prosegur, con un cartelito colgado de la solapa: Vaclav. Un hombre que ya pinta canas y que bien podría haber sido Papa Noel, si no fuera porque su idioma (el checo) le impide ejercer ese trabajo. Y, contemplando ese ejército en retirada, solo acierta a alzar la mirada al cielo, mordiendose levemente su labio inferior y negando con la cabeza.

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Volver a caer

En el post invitado de hoy nos escribe Antonio Roldán, asesor económico del PSOE en el Parlamento Europeo, columnista del diario El País, y persona a la que te puedes encontrar en los lugares más inesperados (un aeropuerto, un bar de Menorca, entre un grupo de entrevistados para una revista). Nos advierte de que más vale que nos preparemos, porque después de esta crisis otras nos volverán a tumbar en la lona, ya que el riesgo forma parte del ADN del capitalismo y alimenta  su buche. Uno ya va preparando la tarjeta de crédito, porque si vamos a volver a caer, más vale hacerlo con glamour gastando dinero…

Minsky y los paradigmas (por Antonio Roldán)

Es precisamente durante las grandes crisis históricas cuando de pronto aquellas ideas que parecían utópicas e irrealizables emergen con fuerza para cimentar las bases teóricas de nuevos paradigmas. Y aquello que parecía imposible se vuelve posible, y hasta razonable. La Gran Depresión trajo el keynesianismo, y confirmó la creencia de que los mercados son cosas buenas pero que funcionan mejor si el gobierno está allí para limitar sus excesos. Después de la llamada edad de oro del capitalismo (1945-1970) llegó la crisis del petróleo (1973) y volvieron las ideas neoclásicas revestidas y perfeccionadas; la economía de oferta y el monetarismo de Friedman se convirtieron en la ortodoxia que desembocó, políticamente, en el Consenso de Washington.

La presente crisis ha terminado de agujerear aquél modelo que gozó de su máximo esplendor con las “expectativas racionales” de Lucas, pues no solo ha resultado inútil como guía para la política económica, sino que se podría decir que dentro del marco teórico que ofrece, no hay cabida para el colapso de los mercados que, de hecho, estamos viviendo. Especialistas en economía del comportamiento ya venían anunciando importantes fisuras en el modelo estudiando algo tan simple como que la gente no responde siempre racionalmente a los incentivos y que los precios de mercado no siempre incorporan información perfecta.

En el último artículo que publicamos en El País (http://www.elpais.com/articulo/opinion/era/posible/elpepuopi/20091113elpepiopi_13/Tes) hablábamos de la vuelta de Tobin a la primera línea del debate internacional. Hoy hablaremos de Hyman P. Minsky, un economista de los años cincuenta que ha resurgido con fuerza del (cuasi) abandono académico y  que representa otro poderoso ejemplo de las limitaciones evidentes de la hipótesis de los mercados eficientes. La teoría de Minsky sobre la naturaleza inestable de los mercados financieros ha resultado ser la más precisa en la explicación de la reciente crisis económica.

Minsky sugiere que la interacción entre individuos con información imperfecta crea regularmente movimientos de euforia y pánicos,  lo que convierte a los mercados financieros en intrínsecamente inestables. Los agentes económicos son por naturaleza propensos al riesgo y tienen la tendencia a extrapolar la sensación de estabilidad hasta el infinito. Paradójicamente la misma estabilidad que los caracteriza es desestabilizadora en el largo plazo. Es decir, cuanto más dinero ganan los inversores tomando riesgos, más riesgos están dispuestos a tomar – más imprudentes se vuelven – y terminan asumiendo más riesgos de los económicamente razonables.

En otras palabras: las burbujas especulativas son endógenas a los mercados financieros. La burbuja en el mercado inmobiliario estadounidense ilustra a la perfección la teoría de Minsky: la gente invertía como si los precios de las casas fueran a seguir subiendo indefinidamente y terminó financiando sus deudas con deudas excesivas… hasta que la burbuja reventó y terminó desembocando, tras el colapso de la banca,  en el descalabro más severo de la economía global en 75 años. Como diría Arrow (ver su última publicación sobre la crisis y sus bases en el comportamiento humano), “it´s the fundamentals, stupid”.

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África desconocida

Esta semana, nuestro invitado es un periodista, Moncho Satoló. Un aventurero que no presume de látigo y de sombrero, sino de una energía y una voluntad generosa por conocer más a nuestros vecinos africanos. Y como a menudo los que menos conocemos son los que tenemos en la puerta de enfrente en el rellano, Moncho se ha metido en la casa del vecino del Sur numerosas veces para volver con increíbles historias.

[Moncho Satoló]

Sobre una tribu de Camerún, los dowayo, el antropólogo inglés Nigel Barley afirmaba en los años 70: “Cuando estaba apunto de abandonar mi país Dowayo me reconfortó oír de boca del jefe de mi aldea que con mucho gusto me acompañaría a mi aldea británica, pero que temía ir a un país donde siempre hacía frío, había bestias salvajes como los perros europeos de la misión y era sabido que abundaban los caníbales”. De su libro El antropólogo inocente (Anagrama), este extracto nos muestra un factor clave para comprender las relaciones entre Europa y África (Subsahariana): el desconocimiento del otro.

La Unión Europea es el principal socio comercial de África, el mayor inversor y donante de Ayuda Oficial al Desarrollo y destino de gran parte de las exportaciones del continente africano. Además, el pasado común de colonialismo europeo ha posibilitado que haya dos lenguas oficiales en todo el continente: inglés y francés, que conviven con los cientos de idiomas regionales que existen a lo largo de todo el territorio. Sin embargo, a pesar de estas relaciones, ¿qué conocemos de África? ¿Cómo nos ven?

Mi experiencia en países como R.D. Congo, Ruanda y Sierra Leona me lleva a pensar que nuestro conocimiento del otro es un conocimiento opuesto, sesgado, extremista. Mientras que los habitantes del África Subsahariana nos ven como una tierra idílica de prosperidad y oportunidades (díganselo a los millones de parados que hay en toda Europa), nosotros mantenemos el concepto colonial de una tierra salvaje e indómita, pobre, donde sus gentes se matan entre ellas de los modos más atroces inimaginables.

Pero África es contradicción, con una realidad alejada de toda visión maniquea. Sí, se cometen atrocidades. En Sierra Leona charlé con muchas de las víctimas del Frente Revolucionario Unido, grupo rebelde cuya única razón de ser fue adueñarse de los ricos yacimientos diamantíferos del este del país. La amputación fue su arma de guerra más utilizada. Hablé con una mujer, Kadiatu Fofanah, a la que habían amputado las piernas. “Durante tres días no me moví del sitio donde me encontraba, con mi bebé de 7 meses en brazos, esperando ayuda”, me contaba. Hasta que su marido la localizó y se la llevó a un hospital. A otra mujer que conocí le habían cortado los brazos mientras veía cómo  troceaban a su esposo junto a ella.  En la R.D. Congo entrevisté a un adolescente que acababa de ser desmovilizado. No recordaba cuánta gente había matado, aunque mucha, y afirmaba que cuando empleaba su cuchillo para asesinar en vez del fusil, sus superiores le obligaban a beber la sangre de la víctima. En Ruanda, el genocidio hutu contra los tutsis provocó la masacre de 800.000 tutsis en 100 días, con el machete como arma de guerra.

Pero también me encontré una población trabajadora, con ansias de salir adelante y vivir en paz. Me sorprendió ver, por ejemplo, la extrema limpieza de Ruanda, donde las bolsas de plástico están prohibidas. O las ganas de estudiar que tenían los pequeños que huían de la guerra en la región de los Kivus, en la R.D. Congo. Muchos de éstos, al llegar al campo de desplazados después de interminables jornadas caminando, hambrientos, pedían ir a la escuela antes que solicitar un plato de comida. O en Sierra Leona, donde me encontré gente como Emelda, que después de estudiar magisterio con una beca en Italia, regresó a su país, en plena guerra, para abrir una escuela en Freetown y ayudar a los más necesitados.

África: Cielo e Infierno. Conozcámosla.

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El verdadero sonido de Europa

[Como buen caballero de etiqueta, o que la quiera mostrar, empezaré por excusar mi retraso. Pero son sólo 24 horas, y sea bienvenida la espera si es bueno lo que uno se lleva a la boca ( a los ojos)…Y aquí llega para probarlo David F. Grande, quien se atreve a jugar en la peligrosa quiniela de elegir al representante de la música en Europa. Y sabe de lo que habla, pues como corresponsal de la Gaceta de los Negocios en Bruselas sabe de que pie cojea nuestro torpe ‘Frankenstein’ comunitario; y como músico es capaz de quedarse con las notas que marcan la diferencia entre uno, su elegido, y los demás…Pues nada, que aproveche…]

Mehldau: un europeo de Connecticut

Europa es un paraíso freudiano. Una histórica pulsión de conquista y vasallaje tamizada por una armonía quebradiza con sabor a posguerra que se llama Unión Europea. Un frankenstein construido a retazos improvisados de neoliberalismo y socialdemocracia. Una oportunidad laboral perdida que espera a la vuelta de la esquina Un amasijo imposible de culturas, complejos y esperanzas, a punto de estallar como un cóctel molotov en manos de un macarra del extrarradio parisino. O como una Unión Europea en manos de un megalómano desquiciado como Vaclav Klaus.

“¿A cuento de qué este delirio?”, me pregunta lo poco que me queda de pudor. Respuesta: balbuceos propios de defender que un pianista jazz crecido en Connecticut puede encarnar a Europa tanto o más que cualquier otro músico continental. Sí, Brad Mehldau poco o nada tiene que ver con la chanson française, el britpop, la música folclórica continental u otros productos de corte europeo. Me consuela pensar que la ciudadanía cultural es infinitamente más rica y compleja que lo que marcan las estrechas fronteras geopolíticas y administrativas (¿hay muchos cineastas más europeos que Woody Allen?).

Bien. Pongamos por ejemplo la versión del tema de Radiohead ‘Exit Music (for a film)’, marcado por un ‘crescendo’ con sabor a proceso de construcción europea. Como anécdota proto-comunitaria, la nacionalidad de los homenajeados (tan británicos y tan ‘smarties’ ellos). Otra pista -y ésta sí es importante-, la clarísima impronta de la música ‘clásica’ europea en el enfoque pianístico de Mehldau. Esta influencia se adivina tras sus cabriolas armónicas, sus ‘voicings’ (‘grosso modo’, disposición de los acordes para subrayar una de sus notas), sus caleidoscópicas melodías que se entrecruzan, se rechazan y se superponen como en una fuga, su recurso a sus dos manos para envenenar una frase que en un principio pudiera parecer inofensiva (mientras que buena parte de los jazzistas ‘mainstream’ utilizarían su mano izquierda para marcar los acordes de la canción mientras la derecha se enfanga sola en la improvisación melódica), su obsesión por los ‘ostinatos’ (frase o nota que se repite continuamente) que comparte, por ejemplo, con la música europea del romanticismo, además de un largísimo etcétera.

Si ha logrado sobrevivir al párrafo anterior, quizás no esté de más mencionar que Mehldau está casado con una cantante belga –flamenca, para más ‘inri’- y que en sus visitas a este país suele salirse por peteneras hablando en neerlandés. Pero sobre todo, considero infinitamente europea su capacidad de encaje de la diversidad en una unidad superior, como Europa. Supuesto representante de ese cajón de sastre que se vino a llamar ‘new jazz’, y que de nuevo ya tiene poco, reúne con gallardía lo mejor de la música europea y lo mejor de la música norteamericana, de la música de postín y de la música callejera… con todo lo que las une y todo lo que las separa.

(Y si no aceptan ‘pulpo’ como animal doméstico, ni ‘Mehldau’ como embajador cultural europeo, pinchen en ‘youtube’ alguna canción de Esbjörn Svensson Trio. Como ‘When God created the coffee break’ o ‘Tuesday Wonderland’, por ejemplo. A continuación, apliquen la charlatanería precedente a este enorme trío sueco, trágicamente frustrado por la muerte del propio Svensson).

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Europa necesita venderse

El post invitado de hoy es de Rodrigo Roche, miembro del equipo de comunicación del Ayuntamiento de Madrid, y compañero de bebidas desde preescolar (bueno, entonces sólo era agua de la fuente del colegio). Observa que Europa necesita venderse mejor. Y sabe de lo que habla, ya que está al cargo de vender la capital a sus ciudadanos, con campañas exitosas a sus espaldas.

[Rodrigo Roche]

Antes de nada, decir que soy un europeísta convencido, por lo menos en la idea base de unión de Estados y ciudadanos para conseguir objetivos y facilidades comunes y evitar que se vuelva a nombrar a un siglo como el XX, “el siglo de las guerras”. Me gusta poder viajar sin pasaporte, me gusta no tener que cambiar de moneda, me gusta ser ciudadano español, griego e irlandés a la vez, me gusta el euribor ahora que está bajo (si no, no),…

Son muchas las acciones que realizamos en nuestro día a día que tienen influencia, y regulación, de la UE. Pero sinceramente, tienen un gran problema de comunicación directa con el ciudadano. Yo no me considero un caso típico porque el tema me gusta, y soy lector habitual de Europressos, lo cual ya me incluye en una pequeña, mínima porción de la socidad 😉 Pero bien es cierto que la UE parece que considera que comunicando a los lobbys y los periodistas de Bruselas todo está hecho. Falta explicación, didáctica, un portal único integrado e interesante en Internet sobre la Unión, incluso fomentar que los periódicos, además de Nacional, Internacional, Deporte,… tengan una sección llamada Europa. ¡Qué bueno sería esto!

Yo espero, impaciente pero sosegado, que esto sea realidad alguna vez, y que realmente, las elecciones a las que con más ganas vayamos a votar, casi 500 millones de personas, sean las europeas, y no las nacionales, cuyos gobiernos cada vez tienen menos competencias. Observando desde un rincón de España, nacido en Burgos, vivido en Logroño, Pontevedra, Madrid, Segovia, con una compañera de piso irlandesa, un “cuñao” alemán y un corresponsal amigo en Bruselas, seguiré con mi espíritu europeísta.

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El euroescepticismo, el salvavidas de ZP en Europa

El post invitado de esta semana es Pedro López, conocedor como pocos de la imagen pública de los políticos en Bruselas, de las entrañas de los partidos y también de lo que se gesta en las alcantarillas del Parlamento Europeo. Ha estado a los dos lados de la barrera, primero como corresponsal de EFE durante doce años y ahora lleva más de ocho a cargo de la comunicación de los eurodiputados españoles del PP. Un hombre de peso dentro del partido conservador europeo y una voz más que escuchada entre los diputados.

[Pedro López]

España se prepara para presidir la Unión Europea, por cuarta vez desde su adhesión. A tres meses de la cita poco o nada sabemos de las intenciones o de las aspiraciones que el Gobierno tiene o de lo que quiere obtener en ese período, ya sea para España o para el conjunto de la UE. De momento, sólo se conoce la foto que el presidente del Gobierno planea hacerse con Barack Obama la próxima primavera en Madrid para dejar constancia en imagen del anunciado “acontecimiento planetario” que anunciaron sus corifeos. Espero que en esta ocasión la instantánea resulte más lucida y genere menos polémica que la última.

En los seis meses de presidencia de la UE poco se puede hacer si no se han preparado con mucha antelación los temas que se quiere sacar adelante. Países como Francia y Alemania resuelven durante su semestre los temas que tocan, por calendario, pero lanzan con antelación otros para que estén a punto de caramelo y se puedan aprobar cuando ejercen la presidencia. De España poco sabemos de lo que toca y menos aún de los temas que ha preparado para aprobar en sus seis meses al frente del tinglado comunitario. Lo peor es que el escenario europeo tampoco va a servir de trampolín para grandes saltos.

Por el lado ideológico, pocos correligionarios podrán echar una mano a Rodríguez Zapatero para sacar brillo a su presidencia. El socialismo está en crisis total en los grandes países de la UE y aunque pueda ganar un socio en Grecia el próximo fin de semana probablemente perderá otro de mucho más peso en abril, cuando los británicos dicten en las urnas el próximo abril la orden de desahucio del laborista Gordon Brown del 10, Downing Street.

Por el lado de los grandes asuntos políticos que preocupan a los ciudadanos tampoco habrá mucho que rascar. La lucha contra el cambio climático se cerrará en diciembre en Copenhague o quedará aplazada bastantes meses más. El relanzamiento de las negociaciones de la ronda de Doha para renovar las normas del comercio mundial sigue congelado y hay pocos visos de que vaya a resucitar de forma repentina. La inmigración legal e ilegal provoca peleas y pone de manifiesto que a la hora de la verdad, la solidaridad entre los socios europeos en este asunto va poco más allá de que cada palo aguante su vela. La reforma del sistema financiero mundial emprendida por el G-20 comienza a desprender un tufo de ser una gran declaración de intenciones que los hechos se encargan de desmentir y como muestra, el botón de la pensión del directivo bancario español que hoy publica la prensa. El paro y la recesión económica no pueden ser una prioridad ni siquiera de dos tardes, porque España encabeza la tabla de cifras negativas de la UE.

Para mayor escarnio, también es posible que nada se pueda rascar del lado institucional porque el Tratado de Lisboa puede seguir en el próximo semestre en el limbo de los justos. A la buena noticia de que el próximo viernes vencerá el “sí” al Tratado de Lisboa, según apuntan los sondeos, acaban de echar una palada de tierra los correveidiles del presidente checo. Vlaclav Klaus, presentando un recurso ante su Tribunal Constitucional en un intento desesperado de retrasar la ratificación de un texto que muchos consideran ya gafado.

¿Qué queda para la presidencia española? El tiempo lo dirá, pero es posible que el desafortunado movimiento de Klaus al final ofrezca una excelente doble coartada para que Rodríguez Zapatero dé esplendor a su presidencia. Que mejor objetivo ante la opinión pública que enarbolar la bandera del europeísmo frente al perverso euroescéptico, negacionista confeso del cambio climático, cuyo editor en España no es otro que el malvado Aznar…Y como no hay mal que cien años dure, de paso aprovecho que no entra en vigor a tiempo un Tratado que creará un presidente del Consejo Europeo y un Alto Representante de Política Exterior que me pueden hacer sombra en la foto con Obama. En cualquier caso, “se non è vero, è ben trovatto”.

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