Redescubriendo Europa

Los cumpleaños suelen ser una buena ocasión para echar la mirada atrás, hacer balance, y quizás lamentar las oportunidades perdidas. Y también para pensar en el futuro, con algo de optimismo, para ver cómo recuperarlas. Mañana Europa, o más bien la UE, su carcasa institucional, está de aniversario. Son 62 años a los que la Unión llega con una sensación de ahogo y desorientación que, como con aquellas personas prematuramente envejecidas, lleva pensar que los buenos años quedan más por detrás que por delante.
Europa transita este 2012 crucial, en el que EEUU y China, las dos primeras potencias mundiales, cambian de dirigentes, empeñada en cumplir la profecía maya. Aunque el mundo no vaya a terminar, los líderes europeos se emplean con tozudez animal en dar pasos hacia una implosión controlada, y destruir en pocos meses lo que ha costado décadas construir.
No cabe duda, o al menos para el que firma, de que lo que empezó como una crisis financiera en 2007 en EEUU, derivó en una crisis económica en 2009, y se extendió a las cuentas públicas en 2010, ha terminado en una crisis de naturaleza diferente. En Europa seguimos en crisis, pero es una crisis política, con consecuencias económicas, sí, pero ahora de origen político.
Una recesión de liderazgo europeo antes que de indicadores económicos, que ya mostraba síntomas antes de la llegada del batacazo, pero que se ha desarrollado totalmente con la explosión financiera. Nuestros dirigentes se equivocaron primero, y sobre todo, en el ritmo de la salida de la crisis. Continuaron errando el tiro en la manera de transitar este camino (austeridad, austeridad, austeridad). Siguieron no estando a la altura al no dar los pasos que no sólo servirían para salir de esta Gran Recesión, sino para evitar futuras (“no malgastes una crisis”): BCE orientado al empleo, creación de Tesoro Europeo y robusto Fondo Monetario Europeo. Y, lo más sangrante, es que continúan con el pie en la zanja creyendo, como disciplinados feligreses, que la santa tijera traerá una confianza que ni está ni se espera.
En lugar de buscar las soluciones que nos saquen del agujero, empeñados en seguir el manual del mal líder, el sanedrín europeo pasa la mitad del tiempo intentando entender los errores del pasado y la otra mitad buscando el chivo expiatorio en el que volcar su incompetencia: la inmigración, Estados hiperhinchados,… Y mientras ellos pierden el tiempo, los partidos más radicales y xenófobos ganan espacio cada vez que los europeos acuden a las urnas en los diferentes países, el último caso en Grecia.
Como me decía uno de mis profesores en Georgetown (y colaborador en la campaña de Mitt Romney): “Europa se parece cada vez más a esa tía vieja, sentada en la esquina de la mesa, que a todo el mundo molesta, y que nadie quiere escuchar”. Nosotros nos hundimos mientras vemos cómo EEUU continúa saliendo de la crisis, con un plan para su futuro que pasa por el Pacífico y no por el Atlántico; China camina firme a ser la primera potencia en menos de dos décadas, momento en el que Latinoamérica ya tendrá una clase media del tamaño de la Europa de hoy.
¿Por qué? ¿¿Por qué?? Precisamente porque la clase política, en Bruselas y en las capitales, se ha olvidado de la razón por la que la UE sopla velas, de por qué estamos luchando. El 9 de mayo de 1950, Robert Schuman dijo aquello de que “Europa no se haría de una vez…sino que se construiría a través de logros concretos que crearan una solidaridad de facto”. El “qué” era una Europa unida, el “cómo” esta solidaridad de facto, y el “por qué” era para la paz y, sobre todo hoy, el bienestar.
En un momento en el que los políticos europeos buscan la narrativa que oriente su penduleo sin sentido en el erial de la crisis, el discurso que dé esperanza a sus ciudadanos, deberían acudir a este “por qué”, y a este “cómo”, para mantener el “qué”: la unidad europea
¿Cómo es este bienestar? Primero inclusivo, entre iguales, que crece no sólo entre todos los ciudadanos de cada país, sino también entre todas las naciones del continente. Así sucedió con los países del Sur de Europa, luego con los del Este y ahora, en plena resaca de la Primavera Árabe, debe lograrse con los países de nuestra vecindad mediterránea.
Un bienestar que, para crecer, debe ser sostenible. Para ello, el músculo estatal se debía haber tonificado ya antes de la crisis, porque los desafíos estratégicos estaban ahí (envejecimiento de la población, dependencia energética). No sucedió así, y con la llegada de la Gran Recesión, el bienestar se ha convertido en privilegio, lo inclusivo en exclusivo y excluyente, y lo sostenible en simple y puro recorte. Pero la sostenibilidad no es austeridad, porque no sólo implica sacar la tijera para cortar la grasa del pasado, sino que también requiere invertir para el crecimiento del futuro (educación, energías verdes, I+D). ¿O como podemos esperar sino que nuestros hijos vivan mejor que nosotros?
Y este bienestar es, ante todo, solidario, porque vive y respira a través de todos nosotros, y se sustenta en nuestra participación política y económica. Se trata no sólo de que el poder, sino también la economía sea del ciudadano, para el ciudadano y por el ciudadano. Porque antes que el capital se requieren las personas, el conocimiento, para que la prosperidad crezca.
Estos días en los que parte de Europa mira a Francia en busca de esperanza, debería recuperar la memoria de Schuman, tan francés y tan inspirado por los ideales revolucionarios. Tras los dos horrores de las Guerras Mundiales, los “padres de Europa” quisieron proteger la libertad. Sabían también que para que fuera real, y no pura entelequia, debía existir igualdad de oportunidades. Una pirámide que completarían con la cohesión social, vista como resultado pero también como medio (fraternidad).
Sólo así mantendremos sostenible este bienestar que llevamos más de medio siglo construyendo en la UE, y viva la idea de Europa en un mundo que ya no da segundas oportunidades.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Redescubriendo Europa

  1. … Tan necesario todo como que haya individuos competentes que “expliquen a la gente lo que le pasa a la gente”: te juro que tu pieza ésta es más sutil, amena e informativa que cualquier editorial de los de por ahí. Así lo pronuncio, mando y firmo. Valeeeeroooooooooooo 😀

  2. Sin duda, hace falta una auténtica federación europea, y el paso decisivo tenemos que darlo los ciudadanos:
    http://www.avaaz.org/es/petition/Avanzar_hacia_una_Constitucion_Federal_Europea/

    Te animo a unirte a este grupo de discusión para saber más sobre los federalistas europeos en España:
    https://groups.google.com/group/eurofederalistas?hl=es

    ¡¡Un saludo federalista!! 🙂

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