Mi gran boda palestina

Nunca se sabe lo que espera detrás de un número de teléfono, las historias que uno se puede perder por no hacer una llamada. Así que cuando llego a Amman, tras la visita de rigor al Teatro Romano, llamo al hermano de Omer, el palestino del avión, tal y como me había insistido. Antes, de nuevo los jordanos me vuelven a dejar ojoplático, en concreto un óptico, cuando tras comprarle unas gafas de sol bastante asequibles el hombre me da su número de teléfono en caso de que necesite cualquier cosa en Amman. Le digo que de hecho estoy buscando un lugar para llamar al Líbano para preparar mi visita a las tropas de UNIFIL, así que el óptico deja su tienda, sale a buscar un locutorio conmigo, espera a que termine mi llamada y paga como si fuera el gesto más común que un cliente que acaba de conocer pudiera esperar. Y nosotros que perdemos la paciencia cuando tenemos que dar una indicación en una calle…

Pero volviendo a la historia de Ayman, que así se llama el hermano de Omer, resulta que este palestino fue el campeón árabe de boxeo, representó a Jordania en Sydney y ahora se gana los DJ (dólares jordanos) entrenando a ricachones en el Fitness First del barrio de Abdoun, la joya de la corona de la pijería de la clasista ciudad de Amman, muy segmentada por anillos.

Allí me presenta a sus campeonas, me enseña orgulloso sus fotos en Facebook y me presenta algunos de los parroquianos de las pesas. Resulta que uno sonriente y bastante cordial que me felicita por el Mundial (la copa ha llegado justo a tiempo) es uno de los príncipes de Arabia Saudi, me dice Aymar.

Tras esperar a que se cambie me invita a la fiesta de la boda del hijo de su hermano, donde me vuelvo a encontrar con Omer, y con toda su familia. Cambio de universo total a la periferia, al pueblo de Cerca, donde viven algunos de los palestinos que han podido escapar de los campos como el de Al Baqaa, y comprar alguna tierra para salir adelante.

Es, como dice un amigo, un Aspargus party en toda regla, es decir, sólo hombres que cantan y bailan, y yo con ellos, intentando no destrozar demasiado sus coreografías que, si no fuera porque me queda clara su sexualidad, pensaría que son dignas de los más femeninos gogos de Chueca.  El sentido de bienvenida es tal que no se sorprenden de que esté allí, ni siquiera la enorme nube de niños (cada pareja tiene al menos 5 hijos) me mira como a un extraño, como si fuera lo más normal que a la celebración de una boda se llevara a un europeo que intenta pillar algo de sentido a las parrafadas árabes que le sueltan. Sonrío al imaginar que pasaría si de repente llevara a la comunión de unos de mis primos a un palestino sin avisar.

Como digo ganar el Mundial abre puertas, conversaciones y deja algunas ventajas. En mi caso, tener el honor de que me decoren la mano con henna, algo que sólo hacen con el novio como parte del ritual previo a la boda. Tras decorarnos la mano, todos empiezan a gritar, agitar bastones y uno de los hermanos saca una pistola y empieza a disparar al aire. Yo, sonrío y me hago el loco para no incomodarles, como si estuviera acostumbrado a celebrar mis alegrías pegando balazos a la estratosfera.

Sobremesa con alguno de ellos que preguntan curiosos sobre el Reino de España, qué pienso de Israel (mmmmm) si estoy casado (lo primero que preguntan siempre) y de allí a casa de Omer. Paso la noche con él porque al día siguiente visitaremos el campo de Al Baqaa. Así que bordeamos algunos callejones con basura, donde veo alguna rata saltarina correr y entramos en su casa. Al entrar, un animalillo del tamaño de un pequeño Yorkshire pasa corriendo sobre mi pie. “Tienes un perro?” pregunto incrédulo a Omer. Niega con una sonrisa, y me dice que debe de ser otra rata. De nuevo ni me inmuto, como fuera lo más normal que te reciba un comité de bienvenida de roedores en la casa donde vas a intentar robar algunas horas de sueño. Ha sido un día largo, así que nos vamos a dormir, y ni siquiera echo un ojo para ver si tengo algún otro amigo por la habitación. Si está, le deseo buenas noches y buena suerte.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Mi gran boda palestina

  1. David

    jorginho que envidia!!! disfruta y nos vemos a tu vuelta a Bxl

  2. gabriela peñalver

    hola buenas noches . los contacto para que me asesoren sobre un grupo de musica que me sirva para hacer algun ritual para recibir a los novios en la celebracion de su boda .

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