Armas de mujer

Solo las mujeres son capaces de volver a levantar europressos (y perdonen si el verbo no conviene). Si el achuche de la burbuja de Bruselas más la patosa presidencia española de la UE ya complicaban la tarea de mantener alimentada semanalmente a la cibercriatura, la crisis del volcán, el rescate de Grecia, la lluvia de medidas (y millones) contra los especuladores e incluso la caída del Gobierno belga terminaron por dejar al que firma en un estado de blogus interruptus.

Pero no es tiempo de justificaciones, como bien saben ellas, las mujeres, expertas en deshojar las excusas con todo aquel que se presenta con ramos de disculpas y promesas (qué Sabina me ha quedado). Ellas son las que me han sacado del coma digital, sobre todo, la franqueza directa de la ministra de Educación de Grecia, Anna Diamantopoulou, quien el pasado fin de semana se quitó la coraza políticamente correcta para pedir un favor a sangre fría.

Horas después de haberle hecho una entrevista, y siendo la griega el centro de atención de un cóctel celebrado en un hermoso palacete en Florencia, la mediterránea ex comisaria se volvió a acercar a este bloguero con una sonrisa para pedirle que dijera a sus lectores españoles que viajen a Grecia este verano y dejar algunos euros en la maltrecha hucha nacional. Le respondí que, como si se tratara de limpiar chapapote, le podemos mandar a los británicos y alemanes para airear nuestras playas, mientras las otras personas con las que compartía un prosecco intentaban recuperarse por la inesperada llamada de auxilio. Yo, por mi parte, admiré la manera cómo la ministra se supo bajar del caballo ministerial para ser política ex ante (o más allá) del cargo, sin miedo a que los anillos se cayeran al remangarse para sacar a su país del enorme lodazal en el que chapotea.

Cuánto se echa de menos gestos así en nuestras dirigentes en  Europa, y sobre todo en España, cuando nuestras ministras pocas veces son capaces de salirse del renglón de sus filas (ministeriales o de partido) para dar un sincero paso al frente. Sólo tuve que esperar hasta el día siguiente para volver a poner los pies en la tierra, cuando en la misma conferencia en Florencia nuestra ministra más igualitaria, Bibiana Aído, se descolgó con un “¿también estás por aquí?”, como si me hubiera convertido en un reportero de CQC, para tras reconocerme y verme algo lejos de la órbita bruselense, zafarse de una inocente pregunta. Una pena que Aído no dé más aire a su artillería, porque el que firma cree que hay más problema con su universo alrededor (o el Big Ben zapaterista que lo creó) que con su talante o talento.

Seguro estoy que el arsenal aidista funcionaría porque, aunque nos duela al 40% de la humanidad con testosterona, las armas de mujer funcionan siempre. O casi, ya que resulta complicado decir que sí a la sugerencia para trabajar para la televisión pública de Irán como corresponsal en Madrid, incluso si quien te lo ofrece es una muy agradable y agraciada búlgara con un melodioso español (!). No hay Numancia que así se resista, si no fuera porque la sombra de los “coheticos” de Ahmadinejad es alargada.

Para terminar el homenaje a las féminas guerreras y probar que “una mujer puede ser dura”…

http://www.youtube.com/watch?v=-maSq_vDvLA

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1 comentario

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Una respuesta a “Armas de mujer

  1. Bob

    ¿Pero qué les da el bloguero a las ministras?
    Pues como se vayan nuestros turistas a Grecia ya podemos cerrar el chiringuito…

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