El euroescepticismo, el salvavidas de ZP en Europa

El post invitado de esta semana es Pedro López, conocedor como pocos de la imagen pública de los políticos en Bruselas, de las entrañas de los partidos y también de lo que se gesta en las alcantarillas del Parlamento Europeo. Ha estado a los dos lados de la barrera, primero como corresponsal de EFE durante doce años y ahora lleva más de ocho a cargo de la comunicación de los eurodiputados españoles del PP. Un hombre de peso dentro del partido conservador europeo y una voz más que escuchada entre los diputados.

[Pedro López]

España se prepara para presidir la Unión Europea, por cuarta vez desde su adhesión. A tres meses de la cita poco o nada sabemos de las intenciones o de las aspiraciones que el Gobierno tiene o de lo que quiere obtener en ese período, ya sea para España o para el conjunto de la UE. De momento, sólo se conoce la foto que el presidente del Gobierno planea hacerse con Barack Obama la próxima primavera en Madrid para dejar constancia en imagen del anunciado “acontecimiento planetario” que anunciaron sus corifeos. Espero que en esta ocasión la instantánea resulte más lucida y genere menos polémica que la última.

En los seis meses de presidencia de la UE poco se puede hacer si no se han preparado con mucha antelación los temas que se quiere sacar adelante. Países como Francia y Alemania resuelven durante su semestre los temas que tocan, por calendario, pero lanzan con antelación otros para que estén a punto de caramelo y se puedan aprobar cuando ejercen la presidencia. De España poco sabemos de lo que toca y menos aún de los temas que ha preparado para aprobar en sus seis meses al frente del tinglado comunitario. Lo peor es que el escenario europeo tampoco va a servir de trampolín para grandes saltos.

Por el lado ideológico, pocos correligionarios podrán echar una mano a Rodríguez Zapatero para sacar brillo a su presidencia. El socialismo está en crisis total en los grandes países de la UE y aunque pueda ganar un socio en Grecia el próximo fin de semana probablemente perderá otro de mucho más peso en abril, cuando los británicos dicten en las urnas el próximo abril la orden de desahucio del laborista Gordon Brown del 10, Downing Street.

Por el lado de los grandes asuntos políticos que preocupan a los ciudadanos tampoco habrá mucho que rascar. La lucha contra el cambio climático se cerrará en diciembre en Copenhague o quedará aplazada bastantes meses más. El relanzamiento de las negociaciones de la ronda de Doha para renovar las normas del comercio mundial sigue congelado y hay pocos visos de que vaya a resucitar de forma repentina. La inmigración legal e ilegal provoca peleas y pone de manifiesto que a la hora de la verdad, la solidaridad entre los socios europeos en este asunto va poco más allá de que cada palo aguante su vela. La reforma del sistema financiero mundial emprendida por el G-20 comienza a desprender un tufo de ser una gran declaración de intenciones que los hechos se encargan de desmentir y como muestra, el botón de la pensión del directivo bancario español que hoy publica la prensa. El paro y la recesión económica no pueden ser una prioridad ni siquiera de dos tardes, porque España encabeza la tabla de cifras negativas de la UE.

Para mayor escarnio, también es posible que nada se pueda rascar del lado institucional porque el Tratado de Lisboa puede seguir en el próximo semestre en el limbo de los justos. A la buena noticia de que el próximo viernes vencerá el “sí” al Tratado de Lisboa, según apuntan los sondeos, acaban de echar una palada de tierra los correveidiles del presidente checo. Vlaclav Klaus, presentando un recurso ante su Tribunal Constitucional en un intento desesperado de retrasar la ratificación de un texto que muchos consideran ya gafado.

¿Qué queda para la presidencia española? El tiempo lo dirá, pero es posible que el desafortunado movimiento de Klaus al final ofrezca una excelente doble coartada para que Rodríguez Zapatero dé esplendor a su presidencia. Que mejor objetivo ante la opinión pública que enarbolar la bandera del europeísmo frente al perverso euroescéptico, negacionista confeso del cambio climático, cuyo editor en España no es otro que el malvado Aznar…Y como no hay mal que cien años dure, de paso aprovecho que no entra en vigor a tiempo un Tratado que creará un presidente del Consejo Europeo y un Alto Representante de Política Exterior que me pueden hacer sombra en la foto con Obama. En cualquier caso, “se non è vero, è ben trovatto”.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo Portavoces

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s