Hamás, ¿digame?

Cuando uno se atiborra a temas comunitarios todas las semanas, puede sucederle lo que me pasó a mí con las natillas de crema cuando era pequeño. En un momento dado, el hartazgo me sorprendió en medio de una cucharada, y la siguiente ración me provocó una sonora (aunque limpia) arcada. Por eso, y como medida de higiene mental, siempre se agradece meter el cubierto a cualquier otro asunto que, sin dejar de ser europeo, te permita desviar la vista de los trajes de los eurócratas.

Este lunes apareció una de estas oportunidades con luces de neón. Los compañeros del diario digital Euobserver, uno de los medios sobre temas de la UE mejor elaborados, indicaron que varios Gobiernos europeos, entre ellos el español, habían mantenido contactos con Hamás.

Una pieza de caza mayor porque, a pesar de ser el gobierno elegido en las urnas por los palestinos, las raíces violentas de Hamás provocaron el rechazo internacional de su Gobierno y que la UE les incluyera en la lista de grupos terroristas. Por esta razón, los contactos de las capitales europeas, fuera de los focos, con el Ejecutivo de Gaza, a través de personas de segunda y tercera fila de las embajadas y los ministerios, resultaba más que interesante. Colaborar en la reconciliación entre los palestinos, y de éstos con Israel, merecía este juego de malabares de las cancillerías europeas. Precisamente que no fueran políticos de primer rango es lo que, según me comentó una persona cercana al jefe de la diplomacia europea, Javier Solana, salvaba la cara de estos negociadores de backstage.

Justo el pasado lunes nuestro bonachón ministro de Exteriores vino a Bruselas a su encuentro con el resto de colegas europeos para tratar Irán y Afganistán. Temas a los que nos respondió con comodidad, sin llegar a resultar interesante, como suele ser habitual en Moratinos, a la entrada de la reunión. Y, cuando ya se giraba, este impertinente le preguntó directamente si el Gobierno español había contactado con Hamás, como había declarado uno de sus portavoces. Moratinos, como si le acabaran de acusar de haber vestido alguna vez un tutú rosa, se giró con el gesto seco y dijo que no, “nunca”. Así que este impertinente volvió a la carga, intentando buscar el cuerpo a cuerpo. “¿Entonces el portavoz de Hamás miente?”, “Bueno, en este caso, diré que el portavoz de Hamás miente”.

El siguiente paso estaba claro: hablar con el grupo islámico. Pero, ¿cómo contactar con la bloqueada y polvorienta Gaza desde la torre de marfil de la Comisión? En la profesión, siempre se puede contar con los compañeros. Así que contacté con el autor de la pieza para que me pasara el número del portavoz. Este hombre en cuestión es Ghazi Hamad, uno de los cargos importantes dentro del movimiento islamista, antiguo portavoz del Gobierno, y actualmente a cargo de las fronteras. Para asegurarme de que realmente es quien decía ser, y no un desquiciado palestino que pasa las horas muertas en su verdulería haciéndose pasar por altavoz de los intereses islamistas, Andrew, que así se llama el compañero periodista, me dijo que le llegó el contacto a través de personas de la diplomacia europea. Me lo pasó encantado, con la promesa de mantenerle informado sobre el tema.

Llamé al Hamad, quien como antiguo periodista que es conoce los vicios de la profesión. Le supliqué una y otra vez que me dijera quién se reunió por parte española con ellos. Se negó a responder porque prometió el anonimato, pero me dijo que “han sido muchos durante los últimos años”. Le insistí, que me revelara el puesto, si pertenecía al ministerio de Exteriores o a la Embajada en la zona, y se resistió con la misma habilidad que seguramente mostró a los interrogatorios israelíes cuando le hicieron prisionero. El toma y daca llega hasta tal punto que termina siendo un punto medio entre la diatriba que mantuvieron Bernstein y Woodward con su fuente en el Watergate (guarde 10 segundos de silencio si ésta es la persona…) y un tonteo adolescente por intentar adivinar la chica que uno debe sacar en el baile. A pesar de que hice valer mi tozudez de buen maño, eso no fue nada comparado con la capacidad de resistencia de un palestino (¿cómo si no aguantarían lo que soportan?). Finalmente, le arranco que no es una persona del ministerio. Pero la conversación continúa y, la parte más interesante llegará. Aunque lo dejaremos para el próximo post…

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4 comentarios

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4 Respuestas a “Hamás, ¿digame?

  1. Laura

    jolin jolin, que emocionante, quiero ver ya el siguiente post!!

  2. Bob

    Graham Valero Greene, sólo te falta introducir una intriga vaticana a lo Dan Valero Brown y harás carrera.

  3. Hotel Europa

    No lo vas a contar?

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