Crisis as usual

Ya es hora de ir hablando de la crisis, que por algo somos los últimos que vamos a salir del fango en Europa (con permiso de los amigos bálticos) y nuestras filas de parados dan más vueltas a la manzana que las de nuestros vecinos del continente. Y así comenzamos el pasado lunes “la vuelta al cole” los periodistas en Bruselas, con un desayuno con nuestro eficiente comisario Joaquín Almunia, quien es el responsable de los Asuntos Económicos. Entre rodaja de chorizo y croissant de chocolate nos dijo que las cosas están empezando a mejorar. Como prueba de ello nos adelantó que, probablemente, por primera vez desde que empezó la crisis, no se tendrán que empeorar las perspectivas económicas la próxima semana(lo que ya es un consuelo).

Sin embargo, los bancos y la recuperación de las economías nacionales mantienen el pulso gracias a las enormes ayudas públicas, tan convertidos en drogodependientes de estos estímulos que una retirada ahora les haría caer en un profundo síndrome de abstinencia. ¿Resultado? Lo que no se para de ver desde hace meses: que la deuda sube y el trancazo económico no se pasa.

¿Solución? Para algunos como Zapatero subir los impuestos, pero con cuidado no sea que nos vayan a quitar las ganas de gastar, que es lo que se necesita en definitiva para quitar el gotero de las ayudas. En fin, que el camino correcto es “más fino que el filo de una cuchilla” como dijo Almunia. Pero a pesar de todos estos planes multimillonarios, que muchos son devorados por los mismos bancos que nos llevaron a la crisis, cada día más jóvenes (y no tan jóvenes) se quedan en la calle, con una mano en el bolsillo delantero y sus títulos y experiencia en el trasero.

Para calmar los ánimos de un otoño flambée, como algunos preveían, los políticos han encontrado un buen chivo expiatorio en los directivos, cuyas decisiones orientadas por los beneficios a corto plazo terminaron por empujar las sus cuentas (y las nuestras) por el barranco financiero. Así que Europa ya tiene claro que enseñará “músculo y dientes”, según dijo la presidencia que tienen ahora los suecos, para capar las primas a los directivos en el próximo G-20.

Medida que ha llenado y llenará de titulares los periódicos, pero que no ayudará a que los millones de jóvenes encuentren trabajo o a que se detenga la sangría de desempleados, que continuará subiendo más allá de 2011, cuando se espera que España pueda empezar a salir de la crisis. Como dicen los franceses, y a falta de algo mejor, courage!

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1 comentario

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Una respuesta a “Crisis as usual

  1. Bob

    ¿Para cuándo un reportaje sobre Goupil le Fol para mitigar nuestra ansiedad por la crisis que no iba a ser y que en caso de ser sería más leve dada nuestra fortaleza, etcétera?

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