El mal del verano (y no es la gripe A)

En el kiosco de Camy de la piscina, sobre la toalla de parchis en la playa, o en el Carrefour, gírese y mire a su alrededor, y verá cómo son muchos los que andan con los dientes fuera este agosto. Ya sea porque el sonido del Windows no se les va de la cabeza y el estrés les tensa el maxilar, por la tan manoseada crisis, o porque el aletargamiento hormonal invernal les hace merodear caninos, el calor llena el asfalto de bestias de todas las tallas y con todas las depilaciones. Y aunque el tópico dice que la música amansa a las fieras, el bálsamo se diluye cuando se trata del Sziget, el festival más grande de Europa, al que fui para estudiar con meticulosidad de biólogo, voluntad de seminarista y espíritu autodestructivo de estrella del rock la flora y la fauna que crece bajo los escenarios en medio de una isla del Danubio en Budapest.

¿Qué se vio allí a la sombra de los pinos? No fueron los pelos de María del Monte, pero si los de otros españoles como Muchachito Bombo Inferno o Ska-P (entre un largo etcétera como Faith no More, Off Spring, Fatboy Slim, Prodigy, Placebo, …). La música sólo era la cura, y a mí me interesaba más la enfermedad (por eso de la autodestrucción). Al final no fue la Gripe A lo que nos unió a todos, sino otro mal. Malik, un holandés del que su abuela diría que es un sol (sale y se pone… -afcorn dixit-), y sus amigos aportarían algunos de los síntomas. David y Diego, con los que uno disfrutó bebiendo (y bebiendo) y comentando con el ingenio y la rapidez de una línea de Twitter a las bandas, dejarían otras disfunciones en el genoma. Elsa y Marian, las variantes femeninas. Y como todo mal tiene su variante local, Kriszto y Timea aportarían la mutación nativa ¿Y qué saldría tras analizar todo este cuadro de muestras? Algo que llenaría las horas de discusión de John Cusack y sus compañeros en la tienda de discos de Alta Fidelidad. ¿Cuál es el cuadro típico de disfunciones que presenta el festivalero veraniego, capaz de mantener sus funciones vitales (comer, dormir y cagar) en las peores condiciones, como la más baturra de las bacterias?

Un secreto que no está escrito, y que tampoco quedará escrito ahora (siento la desilusión). Pero como no soy capaz de dejar a John Cusack con la palabra en la boca, le lleno con una lista toda merecedora de su personaje y que podría haber soltado en la película: las cosas que no se deberían ver en verano:

–          Cómo tratan los operarios del aeropuerto tus maletas,

–          cómo preparan tu comida en un minúsculo restaurante local “con encanto” ,

–          cómo arrojan sus pecados al mar los turistas que navegan en los ostentosos yates en las calas en las que también nadas,

–          desde luego, los regalos que te dejan tus predecesores en las letrinas, atascadas por el papel,

–          y por último, cómo pasan los días y, con pena y sin gloria, van terminando las vacaciones, lo que a uno le deja con la boca abierta y los dientes fuera…

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1 comentario

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Una respuesta a “El mal del verano (y no es la gripe A)

  1. DAvid Muñoz

    me he emocionado…

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