Google lo sabe todo… también pronunciar Calahorra

A pesar de ser inglés, a William Echikson no le tiemblan las cachas cuando intenta pronunciar palabras españolas tan complicadas para un extranjero como Jorge, Logroño o Calahorra. De hecho, este antiguo corresponsal del Wall Street Journal en Bruselas y ahora reciclado en portavoz de Google para Europa se lanza y encadena las tres perlas en el mismo collar: “So Jorge from La Rioja, Do you live in Logroño or in Calahorra?” (!).

Imangínese la cara ojoplática para el que escribe, quien esperando hablar con el portavoz sobre la guerra a tortazo limpio que han empezado Google y Microsoft éste le arrastra sin previo aviso, y sin tampoco pedirlo, a su tierra. “Conozco la historia de Álvaro Palacio, un emprendedor del mundo del vino”, dice fascinado, recordando cómo escribió sobre este bodeguero de Calahorra en el Journal en sus años como periodista. Porque el hombre es todo un experto en el mundo del vino y, de hecho, luce algún que otro libro que ha escrito sobre el tema en su mesilla de noche.

Perdón, debería haber empezado con una confesión: sí, he quedado para comer con Echikson para cotillear. Con la llegada del calor, y las pantalonetas y faldas cortas invadiendo las aceras, uno se llena de frivolidad. Así que nos sentamos y me cuenta sobre el culebrón con Microsoft, a quienes espera que les caiga una nueva multa de Bruselas en octubre. “Sin embargo, para nosotros, lo importante no es la multa, sino que abran su nuevo Windows a otros navegadores desde el momento en que se instale”. Me vende la biblioteca digital que están preparando, el proyecto faraónico que la compañía está llevando a cabo escaneando libros huérfanos o que ya no se editan. Y, entre plato y plato, me suelta algún rumor bomba como que nuestro valorado comisario Almunia, actualmente a cargo de la cartera de Asuntos Económicos, podría ocupar el poderoso dossier de competencia. De esta manera, se convertiría en el sheriff del mercado interior, capaz de castigar a los cárteles y monopolios, véase el capón de más de 1.100 millones de euros que se llevó Intel hace poco.

Hablamos de lo humano (sus hijos y su afición por el vino) y de lo divino (Google). Y no es que haya caído en un fanatismo religioso tras la santa comida pero ¿acaso no comparte la compañía de Sillicon Valley los atributos de omnipresencia y omnisciencia que únicamente guardan las divinidades?

Y omnipotencia, porque Google no sólo está en todas partes, sino que se está hinchado con tanto poder que parece que no deja ni un talón de Aquiles al descubierto. Así que a uno se le viene a la cabeza si no llegará a ocupar el papel de malo de la película que ahora tiene Microsoft. “Es un peligro que está ahí”, reconoce el bueno de Bill pero “con nosotros los usuarios siempre están a un clic de salir fuera”.

Con el café ya tomado, y sin copa sobre la mesa, va siendo hora de pagar. Y como Google es algo así como Hacienda, es decir, “somos todos”, pues uno apenas muestra una ligera intención por sacar la cartera.

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