Iran: we are one and the same

“Somos uno, pero no el mismo”, se escucha en “One”, uno de los éxitos más tarareados de la banda irlandesa U2. Y, al parecer, este We’re one but not the same es lo que tienen en mente sus compatriotas de la isla, o al menos la clase política, respecto a la UE. Esta Unión a la que le gusta mirarse en el espejo para felicitarse por su “unidos en la diversidad” tuvo que tragarse su leitmotiv para añadir excepciones que garantizaran a Irlanda que se respetaría su posición en el aborto, los impuestos y la neutralidad. Así agujerearon el Tratado de Lisboa, que ya era el resultado de descafeinar el proyecto de Constitución Europea, por un fin tan pragmático como que los irlandeses vuelvan a votar el texto, para ver si se saca a Europa de su sonambulismo, como el propio guitarrista de U2, the Edge, está promocionando.

Garrafones de este pragmatismo sobran en Bruselas, aunque “con valores”, como les gusta añadir a los eurócratas. Este mismo pragmatismo que les lleva a sacar la tijera para amputar a su niña bonita (el Tratado de Lisboa) es el que les lleva a permanecer en la barrera respecto a lo que sucede en Irán. Aunque los países de la UE crean que “hemos sido duros con Teherán” con las peticiones de que se respeten las manifestaciones, como me dijo en una entrevista el ministro de Exteriores sueco, Carl Bildt, quien en unos días estará al frente de los Veintisiete, es obvio que no se han respetado las libertades de los iraníes y millones de sus votos han quedados escondidos entre los turbantes de los Ayatolás.

La moral de cientos de miles de manifestantes se ha mantenido por encima de la muerte de sus compañeros, pero empieza a desinflarse ante unos líderes reformistas que empiezan a racanear sus apariciones públicas y ante la falta de un poli malo en la comunidad internacional que muestre la porra a la República islámica. EEUU cedió este papel a la UE, pero sus países, que suman hasta el 40% de las importaciones que recibe Irán, han terminado con sus manos atadas por estos lazos económicos, en lugar de usar esta correa para agarrar por el cuello a Teherán.

La Comisión Europea dice a Europressos que la pelota está en el tejado de los países, que el Ejecutivo comunitario no tiene una representación sobre el terreno, y que hay que evitar intromisión en un país tan complicado. ¿Serían estas las mismas excusas que la comisaria de Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, dio a la premio Nobel de la Paz, la iraní Shirin Ebadi, cuando le imploró que fueran más duros?

Cuentan que Ferrero-Waldner concedió un “tomamos nota de lo que sucede”. Este recurso oratorio de “tomar nota” y mostrar “preocupación”, para sortear en los discursos cualquier palabra que te comprometa en el futuro, a veces no es suficiente. Europa tiene algo más que palabras en el arsenal. De momento nosotros, evitando la ñoñería, adaptamos para los jóvenes iraníes que se están jugando su vida por su futuro los versos de U2: we are one and we are the same.

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2 comentarios

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2 Respuestas a “Iran: we are one and the same

  1. Jorge

    La posición de la UE en este asunto (y la de Obama, por cierto) me recuerda una actitud que cada día veo más generalizada en la vida cotidiana y que se resume en la frase: Todo esto me interesa mucho; por favor, mantenme al margen

  2. Laura

    Resulta vergonzoso que ningún país u organismo tome cartas en el asunto. Pero claro…poderoso caballero es Don Dinero

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